Características Biológicas

Tipos de Hábitats - Bosques

ESPECIES CARACTERÍSTICAS

Bajo el epígrafe de “bosques” podríamos reunir a tres tipos de formaciones arbóreas. La primera de ellas, los bosques planocaducifolios, constituyen la vegetación potencial de buena parte del territorio propuesto. Las otras dos, los bosques esclerófilos y los bosques aluviales, representan formaciones capaces de colonizar ambientes marginales, con condiciones mesoclimáticas o edáficas especiales, que les han permitido competir con los bosques caducifolios dominantes. En realidad, las formaciones esclerófilas apenas son pequeños vestigios de las facies más termófilas del bosque. Están ligadas a los fondos de valle más atemperados, donde persisten contados elementos esclerófilos y de óptimo mediterráneo: Quercus suber, Quercus ilex subsp. ballota , Arbutus unedo, Cistus populifolius, Genista falcata, Echinospartum barnadesii subsp. dorsisericeum, etc. En cambio, los bosques aluviales, que constituyen una transición gradual entre la vegetación riparia y los bosques planocaducilios, encuentran un área de distribución potencial relativamente amplia en las planicies inundables de la cuenca media del Miño.

A. Bosques caducifolios

La cobertura actual de bosques caducifolios autóctonos representa menos de un cinco por ciento de la superficie total, lo cual pone de manifiesto el grado de antropización del área, habida cuenta que este tipo de formaciones constituye la vegetación potencial de la mayoría del territorio.

La posición biogeográfica del área, dividida fundamentalmente entre dos sectores corológicos diferentes, así como la diversidad de ambientes determinada por el rango altitudinal, lleva consigo la existencia de varios tipos de bosques con características diferenciales (Rivas-Martínez, 1987; Izco, 1996). En las áreas colinas y montanas de la parte septentrional, dentro del sector Galaico-Asturiano, el tipo bosque climatófilo predominante lo constituyen las carballeiras acidófilas de Quercus robur, si bien existen pequeños enclaves donde el juego de exposiciones, topografía, altitud, etc. permite la instalación de reboleiras de Quercus pyrenaica y abedulares montanos. La presencia de formaciones dominadas por Castanea sativa es en la actualidad reducida. En el pasado fue una especie favorecida y manejada por el hombre como árbol de fruto, pero su superficie ha menguado últimamente por los efectos nocivos de la enfermedad de la tinta, así como por la repoblación masiva con especies de crecimiento rápido.

Las Carballeiras acidófilas Galaico-Asturianas presentan típicamente un dosel arbóreo bien desarrollado, integrado básicamente por Quercus robur, si bien pueden estar presentes de forma puntual pies de Quercus petraea y Quercus pyrenaica. Figuran como árboles acompañantes Castanea sativa , Betula alba y, en las áreas de mayor altitud, Sorbus aucuparia. El estrato arbustivo está integrado por individuos juveniles de las especies que integran el dosel arbóreo, así como por una serie de arbustos o pequeños árboles como Frangula alnus , Corylus avellana , Pyrus cordata , Erica arborea , Ilex aquifolium , Crataegus monogyna, junto con Arbutus unedo y Laurus nobilis en las zonas más térmicas. En el caso de doseles arbóreos con un grado de perturbación notable, aparecen otras especies típicas de los matorrales de degradación (Erica arborea , Ulex sp., Cytisus scoparius, etc). Por debajo del dosel arbustivo suele existir una densa cobertura de especies herbáceas: Brachypodium sylvaticum, Holcus mollis, Pseudarrenatherum longifolium, Stellaria holostea, Anemone nemorosa, Euphorbia amygdaloides, Polygonatum verticillatum , etc, y pterófitos: Blechnum spicant, Dryopteris dilatata, Dryopteris affinis, Dryopteris aemula, Osmunda regalis, Athyrium filix-foemina, etc. Otros elementos frecuentes son algunas leñosas de pequeño porte, como Vaccinium myrtillus o Ruscus aculeatus , así como trepadoras: Hedera helix y Lonicera periclymenum o, en las áreas más cálidas, Tamus comunis y Clematis vitalba.

En las reboleiras colino-montanas Galaico-Asturianas y Orocantábricas, asentadas en suelos oligótrofos sobre sustratos silíceos, Quercus pyrenaica domina el estrato arbóreo acompañado ocasionalmente por otras especies como Quercus robur y Castanea. En conjunto configuran un estrato arbóreo que en los bosques poco intervenidos se presenta con una cobertura densa. La tardía brotación de los melojos, así como el hecho de que estas formaciones ocupen estaciones de carácter más xerófilo que las carballeiras anteriores, hace que la composición florística del sotobosque sea sensiblemente diferente, con una menor representación de pteridofitos y elementos nemorales. Como especies de porte arbustivo predominan Frangula alnus y Pyrus cordata, mientras que en estrato subarbustivo abundan plantas como Physospermum cornubiense, Lathyrus linifolius, Holcus mollis, Melampyrum pratense, Stellaria holostea y Teucrium scorodonia.

Los abedulares montanos Galaico-Asturianos crecen sobre suelos silíceos oligotrofos. Fisonómicamente se caracterizan por ser una formación arbolada poco espesa y de escasa altura (12-14 m). El estrato arbóreo aparece dominado por Betula alba y Sorbus aucuparia, con presencia ocasional de otras especies como Quercus robur o Ilex aquifolium. En el sotobosque son frecuentes, entre otras, Erica arborea, Vaccinium myrtillus, Narcissus asturiensis, Narcissus triandrus, Deschampsia flexuosa, Luzula henriquesii, Saxifraga spathularis, Melampyrum pratense, Blechnum spicant , Dryopteris aemula y Dryopteris dilatata. Su presencia dentro del territorio propuesto queda relegada a las umbrías de algunas cabeceras de valle, donde el rigor del clima y la acidez de los suelos restringe el desarrollo de las carballeiras.

En la parte central y meridional, dentro del dominio del sector biogeográfico Galaico-Portugués, las formaciones boscosas más representativas son, una vez más, las carballeiras acidófilas. Eso sí, con una composición florística peculiar, que las diferencia de las del sector Galaico-Asturiano. Dentro de estos bosques es posible distinguir entre aquellos con una tendencia más termófila, que ocupan los territorios colinos, frente a los de los territorios montanos, con elementos florísticos característicos de naturaleza menos termófila. En localizaciones donde la pendiente y orientación de las laderas induce a una cierta xericidad en los suelos, aparecen bosques dominados por Quercus pyrenaica, semejantes a los presentes en el área septentrional.

Las carballeiras colino-montanas Galaico-Portuguesas se desarrollan sobre sustratos silíceos, y presentan como especie dominante del estrato arbóreo a Quercus robur, frecuentemente acompañado Betula alba, Quercus pyrenaica y Castanea sativa. El estrato arbustivo está conformado por arbustos o pequeños árboles como Frangula alnus, Ilex aquifolium, Pyrus cordata o Crataegus monogyna, mientras que como elementos subarbustivos destacan especies como Saxifraga spathularis, Melampyrum pratensis, Omphalodes nitida o Euphorbia amygdaloides .

Las carballeiras colinas Galaico-Portuguesas se localizan en la parte meridional del territorio, en puntos situados a menor altitud y con condiciones generales más atemperadas que las anteriores. La diferencia principal estriba por tanto en la abundancia o presencia de elementos de carácter más termófilo y/o xerófilo, tanto dentro del estrato arbóreo (Quercus pyrenaica) y arbustivo (Laurus nobilis) como en lo que respecta a la vegetación subarbustiva (Ruscus aculeatus) y a las lianas (Tamus communis).

La presencia de reboleiras se limita a algunas solanas de los pisos colino y montano, de pendientes marcadas y bien drenadas. Tienen una composición florística afín a las carballeiras, pero con una mejor representación de ciertas especies de carácter heliófilo, como algunas leguminosas (Cytisus striatus, Ulex europeus), ericáceas (Erica arborea) y helechos (Pteridium aquilinium).

Por último, en el cuadrante suroriental, ya en las estribaciones occidentales de la Cordillera Cantábrica, aparecen reboleiras colino-montanas similares a las del territorio septentrional, robledales colino-montanos y abedulares montanos. En todo caso, la presencia de estos últimos es casi anecdótica dado la escasa representación del piso montano dentro del territorio propuesto. Las carballeiras colino-montanas presentan como especie principal del estrato arbóreo a Quercus petraea e híbridos del mismo con Quercus robur y Quercus pyrenaica. La presencia de otras especies como Betula alba, Sorbus aucuparia, etc., depende de las condiciones edáficas y de la exposición de las laderas. Como especies del estrato arbustivo figuran Ilex aquifolium y Corylus avellana, junto con ericáceas y leguminosas, cuya cobertura depende de la densidad del dosel arbóreo. Como especies frecuentes dentro del sotobosque aparecen Luzula henrriquesii, Saxifraga spathularis, Oxalis acetosella, Deschampsia flexuosa, etc., y los pteridofitos Drypoteris dilatata, Dryopteris affinis y Blechnum spicant.

Además de estas formaciones arboladas, existe otro grupo de formaciones con una distribución más restringida, como pueden avellanedas, acebales, arcedas, etc. Su superficie total es muy escasa, y están confinadas en posiciones marginales.

B. Bosques aluviales

El tramo central de la Terra Chá incluye los cauces de mayor entidad del territorio, representados por cuatro tramos de orden cuatro (Ladra, Parga, Támoga y Azumara) que, tras su unión, conforman un único cauce de orden 7. Los sistemas fluviales alcanzan aquí su mayor complejidad, con cauces que llegan a superar los 60 metros de anchura, fuertemente incididos y delimitados por potentes bordes terrígenos, que habitualmente superan los 50-70 cm y en ocasiones alcanzan los 2 metros de altura. A su vez, los cauces presentan frecuentemente lechos de arenas y gravas que favorecen la instalación de una compleja vegetación acuática (Luronium natans, Nymphoides peltata, Ranunculus fluitants, Potamogeton perfoliatus, Potamogeton crispus, Callitriche stagnalis, Isoetes longuissima, Apium graveolens), así como importantes poblaciones de invertebrados, entre los que destacan diversas especies de bibalbos (Margaritifera margaritifera, Anadonta cygnea, Unio tumidus).

El deambular de los principales tramos fluviales por la suave y amplia llanura de la Terra Chá ha favorecido la creación de meandros y brazos abandonados, así como diversos tipos de estructuras insulares como los “cordones de árboles islas” constituidos por ameneiros o salgueiros que enraizan directamente en el cauce formando estructuras lineales. Estas formaciones son derrumbadas y alteradas periódicamente por las crecidas invernales. Más estables son las islas terrígenas, originadas en muchos casos a partir de meandros divagantes, como es el caso de las islas de Meilán, Seivane o Rábade, esta última con 5 km de longitud y 350 m de anchura.

Excluyendo a las formaciones estrictamente riparias, los bosques de inundación pertenecientes a la clases QUERCO - FAGETEA y ALNETEA GLUTINOSAE. Los más abundantes y extensos corresponden a los alimentados por aguas superficiales, en los que el encharcamiento depende básicamente de derrames de cauces fluviales y de los aportes de agua de escorrentía vinculados con los máximos pluviales anuales. El encharcamiento adquiere una mayor entidad superficial y temporal en las amplias llanuras aluviales constituidas sobre sustratos impermeables, fundamentalmente arcillas. Tras el periodo de crecida, el mantenimiento de las condiciones húmedas se ve propiciado por la existencia de un nivel freático situado en la proximidad de la superficie del suelo.