Características Biológicas

Coberturas por unidad de zonificación

Si bien la cobertura del suelo agrario es mayoritaria en el conjunto de la Reserva de Biosfera, su peso varía en función de la unidad de Zonificación en la que nos encontremos. Así, podemos apreciar cómo en la Zona Núcleo los hábitats naturales son los mayoritarios, siendo los humedales continentales la cobertura más representada. Por el contrario, en las Zonas Tampón y Transición las coberturas de suelo agrícola y los matorrales secos son las más extensas.

La Reserva de Biosfera Tierras del Miño presenta una zona Núcleo que supera las 35.500 ha (el 7,9% de su superficie) cuyas coberturas mayoritarias son los humedales continentales, el mosaico agrícola tradicional y los bosques naturales. Estas tres categorías de ocupación suponen el 81% de dicha Zona Núcleo. Por sí solos los humedales ya suponen el 37% del Núcleo de la Reserva, valores muy altos que se justifican al tener en cuenta que la Reserva contacta con 221 de los humedales recogidos en el Primer Inventario Gallego. Dentro de este grupo de humedales destacan por su extensión los diferentes complejos de turbera presentes en las sierras septentrionales y por su número los pequeños humedales próximos a los ríos Parga, Ladra y Guisande.

Al margen de la importancia de la cobertura de los humedales dentro del Núcleo de la Reserva de Biosfera es sobresaliente la diversidad en cuanto a los tipos de humedal, reconociéndose hasta 11 categorías de la clasificación Ramsar, tres tipos de humedales artificiales y 8 tipos de humedal natural continental, destacando por su curiosidad en el contexto autonómico los sistemas kársticos (Zk) como lo que da origen a la laguna de Fonmiñá.

Tipología de humedales Ramsar. Terras do miño
Humedales continentales
(M) Ríos permanentes
(O) Lagos permanentes de agua dulce
(Tp) Pantanos / estuarios / charcas permanentes de agua dulce
(Ts) Pantanos / estuarios / charcas estacionales o intermitentes de agua dulce sobre suelos inorgánicos
(U) Turberas no arboladas
(W) Pantanos con vegetación arbustiva
(Xf) Humedales boscosos de agua dulce
(Zk) Sistemas Kársticos
Humedales artificiales
(2) Estanques artificiales
(6) Áreas de almacenamiento de agua
(7) Excavaciones

Fuente: IBADER

Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural

GI-TB Territorio - Biodiversidade

Otras de las coberturas más destacadas dentro del Núcleo de la Reserva le corresponde a los bosques naturales en los cuales, dadas las características de la bacía del Alto Miño, cabe diferenciar entre los bosques húmedos y los secos. La clasificación de humedales Ramsar incluye dentro de los humedales boscosos de agua dulce los bosques pantanosos, bosques inundados estacionalmente y los pantanos arbolados sobre suelo inorgánico. Se mantiene así, al igual que en la clasificación de Corine-¬Biotopes, la separación entre este tipo de ecosistemas frente a las turberas arboladas (Xp). La casi totalidad de los humedales boscosos de agua dulce existentes en alto Miño corresponden a bosques húmedos desarrollados sobre llanuras de inundación. LLanura de inundación es un término empleado por Ramsar para describir humedales, generalmente de grande extensión, que pueden incluir uno o más tipos de humedales. En la Reserva Tierras del Miño la existencia de llanuras inundables de cierta entidad superficial se limita a las unidades periférica y central, correspondiendo a fondos de amplios valles fluviales o de forma mayoritaria a antiguas llanuras de la taza sedimentaria formada en el Cenozoico.

La minería, a pesar de ser el tipo de cobertura con menor representación de todas cuantas se han diferenciado, es destacable, pues encontramos dentro de la Zona Núcleo explotaciones mineras a cielo abierto. Este tipo de actividades tienen una ocupación aproximada de 107 ha dentro del Núcleo de la Reserva Tierras del Miño, localizadas en Riocaldo, parada del ayuntamiento de Begonte, y que presenta una intensa actividad minera especializada en la extracción de áridos depositados en el entorno de la confluencia de los río Parga y Ladra. Estas Minas se encuentran parcialmente incluidas dentro del LIC Parga-Ladra-Támoga (ERES112003).

Tanto en la Zona Tampón como en la de Transición, la mayor clase de cobertura le corresponde al paisaje agrario. Como en la mayoría de los paisajes europeos, los ecosistemas y comunidades son resultado de la interacción entre el ser humano y el medio. En estos paisajes, el grado de intervención humana es tal que determina la naturaleza de muchos de sus hábitats y por lo tanto la supervivencia de sus especies características (Krywinski, 2007). Dentro del concepto general de paisajes culturales, existe una clara distinción entre aquellos paisajes agrarios de carácter más intensivo o industrial frente a otros en los que se mantienen prácticas ancestrales sostenibles. Estos reciben la denominación de paisajes agrarios tradicionales y acostumbran presentar una rica diversidad biológica y una mayor heterogeneidad en comparación a otras más antropizadas (Duelli, 1997;; Luoto et al., 2003).

A efectos de sus implicaciones para la biodiversidad y en un contexto histórico, el término "tradicional" suele emplearse para hacer alusión a la situación previa existente antes de las profundas transformaciones derivadas de la modernización e industrialización de la actividad agraria.

Los paisajes agrarios tradicionales se caracterizan por los siguientes aspectos (Antrop, 1997; Calvo Iglesias, 2005):

  • La composición, configuración y funciones de los ecosistemas agrarios
  • Las técnicas tradicionales de manejo (técnicas de cultivo y explotación)
  • Los elementos estructurales (muros, terrazas, sebes)
  • Los patrones característicos de asentamientos e infraestructuras
  • Otros elementos etnográficos como la micro-toponimia y las tradiciones orales.

Por lo general, los paisajes culturales agrarios tradicionales se caracterizan por un uso integral del territorio, bien con usos agrarios extensivos y de bajo aporte de nutrientes o bien de más carácter intensivo. En ambos casos con un bajo nivel de recursos tecnológicos y de poca eficiencia productiva y económica. Aunque su rentabilidad económica es en general limitada, desde un punto de vista ambiental cobran una gran relevancia al aglutinar hábitats y ecosistemas de importancia para la conservación, así como por su papel en la conservación de la diversidad genética de especies de cultivo. Son, asimismo, sistemas con una alta sostenibilidad ecológica, al demandar relativamente escasas aportaciones de materia y energía y por presentar una alta eficiencia en su empleo y reciclaje, generando por lo tanto escasos residuos (Bignal y McCracken, 1996).

A pesar de los cambios acontecidos en el rural gallego, sobre todo a partir de los años 60 del pasado siglo, el medio rural de las Reservas de Biosfera estudiadas aún contienen una elevada diversidad de paisajes agrarios tradicionales, como resultado tanto de su posición biogeográfica como de la historia de sus ecosistemas terrestres y del proceso de culturalización de sus paisajes. Esta diversidad se materializa en la existencia de distintas estructuras agrarias y en una diversa composición y configuración del espacio agrario, como resultado de su adaptación a diferentes contextos ambientales e histórico-culturales. A escalas locales presenta la riqueza añadida de su diverso patrimonio etnográfico (cercas, viviendas, hórreos...) y de asentamientos humanos (Calvo Iglesias, 2005).

En la Reserva de Biosfera de Tierras del Miño se encuentran representados distintos tipos de paisajes agrarios, destacando dentro de los tradicionales los paisajes de campos cercados (bocage) y los paisajes de agras. El área de bocage de las Montañas Septentrionales se caracteriza por un hábitat disperso con pequeñas entidades de población y un armazón aparcero en bloques cerrados, delimitando las parcelas con muros, setos, arbolados de sauce (Salixatrocinerea) o de especies de matorrales (de los géneros Cytisus, Genista y Ulex) y/o vallados. En la actualidad, este paisaje, si bien conserva en muchos casos su configuración espacial y campo -ecosistemas asociados- se encuentra amenazado por el envejecimiento demográfico, el abandono de la actividad agraria y la introducción de parques eólicos (Calvo Iglesias et al 2007la).

El paisaje agrario de Agras fue hasta épocas muy recientes a más extendida por los valles gallegos. La denominación de agra hace referencia a un bloque de tierras cultivadas con un cierre externo, y divididas en su interior en parcelas abiertas. Antiguamente, las agras se regían por un sistema de explotación comunitario, lo que implicaba la regulación de las épocas de sembrado y recogida, los tipos de cultivo realizados en su interior y limitaban el acceso del ganado para el pasto del rastrojo. En la actualidad, la funcionalidad de las agras prácticamente ha desaparecido, aunque aún es frecuente su toponimia e incluso el mantenimiento de la organización espacial en las zonas que no fueron estructuradas por la concentración aparcera o urbanizadas (Calvo Iglesias et al 2007b).

En la Zona Tampón el paisaje agrario tiene un menor peso relativo que en la Zona de Transición, puesto que comparte protagonismo con los matorrales secos y medios rocosos (principalmente en las sierras perimetrales) y las formaciones arboladas, por lo general robledales. Estas tres unidades, junto con las masas naturales de agua corriente constituyen las coberturas de mayor interés para la conservación y suponen el 72% de la superficie de la Zona Tampón. Sin embargo, las 33.447 ha ocupadas por el mosaico que define el paisaje agrícola (el 42% de la Zona Tampón) destacan claramente frente al resto de unidades.

En la Zona de Transición el dominio del paisaje agrario es todavía más claro, llegando a suponer el 64% de la superficie de la categoría zonal (159.393 ha). Por el contrario, la ocupación de las coberturas artificiales se concentra en esta Zona de Transición, en la que se incluyen 1.603 ha de infraestructuras y áreas urbanas e industriales y 320ha ocupadas por explotaciones mineras a cielo abierto. También es en la Zona Tampón donde se encuentra la mayor parte de las repoblaciones forestales con especies exóticas de crecimiento rápido (Pinuspinaster, P. radiata y en menor medida Eucaliptus spp.) que superan las 21.000 ha de la Zona Tampón, lo que equivale a más del 8% de la categoría.

Usos del Territorio. Zona Núcleo Terras do Miño
Categoría
Superficie (Ha)
%
Humedales 13.117,85 36,95
Paisaje agrícola
10.761,50 30,31
Bosques 4.856,25 13,68
Pinares 3.312,25 9,33
Matorrales y berrocales
1507,50 4,25
Eucaliptales 1.232,75 3,47
Masas de agua corriente (Embalses y ríos)
307,00 0,86
Mezcla de Eucaliptos, pinos y frondosas autóctonas
192,25 0,54
Infraestructuras y áreas urbanas e industriales
107,50 0,30
Explotaciones mineras
107,50 0,30
Total Zona Núcleo
35.501,85 100

Usos del Territorio. Zona Tampón Terras do Miño
Categoría
Superficie (Ha)
%
Paisaje agrícola 33.447,25 41,82
Matorrales y berrocales
15.849,75 19,82
Pinares 11.461,25 14,33
Bosques 8.034,50 10,05
Humedales
5.798,29 7,25
Mezcla de Eucaliptos, pinos y frondosas autóctonas 3.974,25 4,97
Eucaliptales
1.036,00 1,30
Infraestructuras y áreas urbanas e industriales
224,00 0,28
Explotaciones mineras
123,00 0,15
Masas de agua corriente (Embalses y ríos)
36,25 0,05
Total Zona Tampón
79.984,54 100

Usos del Territorio. Zona Transición Terras do Miño
Categoría
Superficie (Ha)
%
Paisaje agrícola 159.393,50 64,20
Matorrales y berrocales
26.860,50 10,80
Mezcla de Eucaliptos, pinos y frondosas autóctonas 23.064,00 9,29
Pinares 19.715,00 7,94
Bosques
14.672,59 5,91
Infraestructuras y áreas urbanas e industriales 1.603,00 0,65
Eucaliptales
1.473,50 0,59
Humedales
1.132,50 0,46
Explotaciones mineras
319,75 0,13
Masas de agua corriente (Embalses y ríos)
28,00 0,01
Total Zona Transición
248.262,34 100

Fuente: IBADER

Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural

GI-TB Territorio - Biodiversidade