Características Biológicas

Cubierta Vegetal

El territorio se localiza fundamentalmente en la transición entre dos sectores biogeográficos (RIVAS MARTÍNEZ , 1987) diferenciados (sector Galaico - Asturiano y sector Galaico - Portugués) comprendiendo además un gradiente de horizontes bioclimáticos desde el termocolino al montano superior. A la variedad de condiciones biogeográficas (figura siguiente) se suman situaciones mesoclimáticas y edáficas particulares, de carácter azonal. Además, la variabilidad en la intensidad de los usos del suelo ha ido configurando a lo largo de más de 3000 años de uso del territorio un paisaje cultural diverso, donde coexisten medios naturales, seminaturales y antrópicos.

División corológica en subsectores biogeográficos y bioclimática en horizontes bioclimáticos.

El dominio potencial de vegetación corresponde, según el territorio biogeográfico y los pisos bioclimáticos del área, a distintos tipos de formaciones arbóreas, dominadas por especies planocaducifolias: Quercus robur, Quercus petraea, Betula alba, y marcescentes: Quercus pyrenaica.

Además de estos tipos de vegetación climatófila aparecen otros tipos de formaciones vegetales azonales, en respuesta a condiciones ecológicas particulares, ligadas a situaciones de hidromorfía (vegetación azonal higrófila) o bien a litologías limitantes (vegetación azonal edafófila). Así, dentro del área propuesta existen importantes superficies ocupadas por vegetación azonal con distinto grado de higrofilia, en particular en la parte más septentrional y asociadas a los sistemas turbosos, así como en la zona central, en depresiones sedimentarias y fondos de valles aluviales donde los humedales aparecen ligados a los cursos de agua y a fenómenos de inundación estacional. La vegetación azonal edafófila esta mucho menos representada que la higrófila. Se circunscribe a distintos tipos de afloramientos rocosos, vinculados a formas de exhumación en áreas de litología granítica, a la presencia de espolones cuarcíticos derivados de fenómenos erosión diferencial, o a la existencia de coluviones y otros depósitos de génesis periglaciar, todos ellos sustratos incapaces de sustentar la vegetación climatófila propia del territorio.

Vegetación potencial zonal climatófila
Robledales colino-montanos Galaico-Asturianos
Robledales colinos Galaico-Portugueses
Robledales montanos Galaico-Portugueses
Melojares colino-montanos Orocantábricos
Abedulares montanos Orocantábricos
Vegetación potencial azonal higrófila
Turberas de cobertor
Turberas altas
Brezales higroturfófilos
Bosques de inundación
Alisedas riparias
Vegetación potencial azonal edafófila
Roquedos silíceos
Roquedos calizos

Síntesis de la vegetación potencial presente en el territorio.

La cobertura vegetal actual responde en gran medida al efecto de los usos yactividad antrópica registrada en el área, de modo que en buena parte del territorio las formaciones arbóreas que constituirían la cobertura vegetal potencial se han visto desplazadas por prados, matorrales, cultivos agrícolas y forestales, además de infraestructuras, edificaciones e instalaciones. Fuera de aquellas localidades en las que condiciones particulares mesoclimáticas o del sustrato favorezcan el predominio de ecosistemas azonales, la presencia de formaciones arbustivas se corresponde con etapas más o menos avanzadas de la degradación de los bosques.

Existe además una importante proporción de formaciones herbáceas que se pueden agrupar dentro del epígrafe genérico de prados y pastizales. En muchos casos, debido a su condición de vegetación serial que precisa de un elevado grado de intervención humana para su persistencia, así como una gradación en la intensidad del manejo y aprovechamiento por parte del hombre (riegos, abonado, laboreos, carga pastante...), hace difícil diferenciar su condición seminatural o antrópica. Por otra parte, muchos de los prados se instalan sobre suelos al menos temporalmente encharcados, con lo cual presentan grandes afinidades con la vegetación azonal higrófila. Otras formaciones herbáceas que se instalan sobre suelos muy poco desarrollados, o directamente sobre afloramientos o depósitos rocosos, poco aptos para mantener la vegetación potencial zonal del territorio, se consideran como vegetación azonal edafófila.

En consecuencia, la presencia de formaciones herbáceas de carácter seminatural (serial) y no higrófilo se limita a determinadas formaciones que han resultado de la degradación de brezales y tojales, debido a la incidencia reiterada de incendios, a la fuerte carga ganadera o a los desbroces intensos. En este tipo de formaciones predominan gramíneas como Agrostis duriei, Aira praecox, Agrostis curtisii, Pseudarrenatherum longifolium, Avenula sulcata, Anthoxantum odoratum, junto a otras herbáceas pioneras, como Tuberaria guttata, Vulpia myurus, Asphodelus albus, Prunella vulgaris, etc.

En los casos en los que se han conservado áreas de vegetación natural, la estructura y composición original de las mismas pueden haberse visto modificadas en distinta medida, en función de los usos y actividades que tradicionalmente, y hasta la época actual, han soportado. La diferente intensidad de uso ha provocado que el estado actual de las comunidades vegetales presente una gradación en su nivel de alteración o intervención, de modo que la diferencia entre vegetación natural y seminatural no siempre resulta clara según un criterio de naturalidad.