Geografia - Características Físicas

Geología, Geomorfología y Suelos.

GEOLOGÍA, GEOMORFOLOGÍA Y SUELOS

Desde un punto de vista geológico, el territorio propuesto pertenece al dominio hercínico, que abarca a toda la región occidental de la Península Ibérica. El predominio de los materiales silíceos, así como la reactivación de los antiguos sistemas de fallas y fracturas hercínicas provocada por la génesis de la Cordillera Pirenaica, han determinado en toda esta región un relieve muy irregular, caracterizado por una compleja sucesión de sierras, valles encajados y pequeñas depresiones tectónicas. En este paisaje resaltan masas graníticas, de formas suaves y redondeadas, junto con otros bloques escarpados, más comunes en las sierras que constituyen el límite oriental del área propuesta, en los que abundan los canchales y crestas pizarrosocuarcíticas. Entre ellos se intercalan algunas bandas de materiales calizos de escasa potencia, correspondientes a las formaciones de Vegadeo, Cándana y Aquiana.

El núcleo central del espacio propuesto está representado por la Terra Chá, la mayor cuenca sedimentaría de este sector, en la que se han ido acumulando materiales neógenos: margas y otros sedimentos detríticos finos del Mioceno superior, sobre los que se han desarrollado con posterioridad los ciclos deposicionales y edáficos más recientes. Esta gran depresión, que representa una extensa superficie de aplanamiento, más o menos degradada por la acción de la cuenca del río Miño, aparece enmarcada por las Sierras Septentrionales al Norte (Xistral, Carba, Lourenzá y Cordal de Neda), por la Dorsal Gallega (Sierras de A Loba y Cordal da Serpe) al oeste y por las sierras de Meira, Mirador y Puñago al este. La “chaira” se extiende hacia el sur hasta alcanzar Lugo, únicamente interrumpida por pequeñas elevaciones residuales o “outeiros”.

Desde el punto de vista edáfico, la catena fundamental que podría establecerse desde las cumbres hacia las zonas más bajas, comprendería una secuencia de suelos que se inicia con los Leptosoles (Litosol y Ranker), continuando por Cambisoles de tipo dístrico, húmico o gleico, según las condiciones de drenaje. En ambientes de hidromorfía casi permanente y textura masiva se forman Gleysoles, especialmente abundantes en las zonas de margas, mientras que a partir de rocas no consolidadas y pobres en bases pueden formarse Podsoles. Junto a estos suelos destacan los Histosoles (turberas), situados tanto en áreas de baja altitud asociadas a condiciones de encharcamiento, como en laderas y penillanuras de las zonas montañosas, donde el frío y las abundantes precipitaciones juegan un papel fundamental como limitante en la descomposición de los restos orgánicos. Por último, tendríamos los Vertisoles, asociados a topografías planas, que presentan un elevado contenido en arcillas, e imponen fuertes limitaciones al crecimiento vegetal.