Patrimonio Cultural y Etnográfico

Paisajes del Agua

Los usos tradicionales están ligados directamente al mantenimiento de la diversidad biológica, por ello, han sido llamados el componente intangible o cultural de la diversidad biológica o “biodiversidad cultural”. Ésta es entendida como el conjunto de interrelaciones entre el hombre y el resto de los componentes de la biodiversidad, elemento clave para el mantenimiento de una parte importante de ella.

En el territorio descrito se asienta una numerosa población humana la cual es portadora de un legado de conocimientos transmitidos a lo largo de los tiempos; conocimientos fruto de la interrelación entre los distintos grupos humanos con su entorno y con la diversidad biológica.

Un detallado estudio llevado a cabo por el Colectivo Cultural María Castaña recoge una parte significativa de esta biodiversidad cultural tomando como eje unificador los cursos de agua. A través de este hilo conductor se va avanzando y se descubren los usos tradicionales, construcciones, leyendas..., asociados a los cursos de agua, ríos y regatos que drenan este territorio hasta confluir, en su mayor parte, en el río Miño, eje vertebrador de este territorio. De esta manera se van descubriendo los diversos elementos y usos asociados a ellos entre los que figuran los siguientes:

  • Caneiros, son pequeñas construcciones artesanales datadas en la Edad Media, construidas transversalmente al curso de los ríos. Su función era la pesca de anguilas mediante la conducción del agua hacia las artes de pesca donde eran capturadas.
  • Artes de pesca adaptadas a las especies y condiciones particulares de los ríos. Entre ellas cabe destacar los redotes, trasmallos, rateles... utilizados fundamentalmente para la pesca de la anguila (Anguilla anguilla), trucha (Salmo trutta), escalo (Leucisius cephalus) y boga (Chondrostroma polylepis polylepis).
  • Molinos de cereales, sierras, herrerías, piedras de afilar... accionados a partir de la fuerza motriz del agua. El gran número de ríos y regatos que bañan estas tierras proporcionan fuerza para mover los rodicios de los molinos, en otros tiempos innumerables e imprescindibles en la economía cerealista del pasado reciente y en la riqueza ecológica y turística que surge de cara al futuro.
  • Batuxos, pequeñas embarcaciones tradicionales utilizadas como medio de paso entre orillas, tanto de personas como de mercancías. También eran empleadas para la pesca.
  • Los sistemas de paso sobre las corrientes de agua son numerosos pues son pocos los trayectos que se pueden hacer sin tener que atravesar alguno de ellos. Entre ellos se encuentran los pasos , piedras puestas en el río o regato cuando es estrecho, destinados al paso de la gente; puertos o vados , zonas del río de poca profundidad para pasar a pié tanto gente como animales e incuso los carros; pontellas , obras de arquitectura popular, la mayoría de las veces son losas de pizarra o maderas dispuestas sobre apoyos y puentes , construcciones más técnicas hechas con arcos o falsos arcos.
  • Entre los mazos y ferrerías de Terras do Miño destaca el de Santa Comba situado en el río Chamoso, es un complejo preindustrial que trabajaba gracias a la fuerza proporcionada por el agua del río. El mazo hidráulico está formado por una presa que suministra agua a un molino y al mazo propiamente dicho. El mazo hidráulico está formado por dos fraguas en las que los 30 herreros que solían trabajar en él calentaban el hierro o acero para poderlo luego “estirar” y convertirlo en varas con que hacer las herramientas. Una vez calentado el material se estiraba en el mazo el cual, mediante una serie de engranajes convierte el movimiento circular en un movimiento de palanca que hace que caiga una palanca de 100 Kg. sobre el material. Como estructura auxiliar existió una muela de afilar, también hidráulica, que les servía para afilar la herramienta y todavía quedaba fuerza para accionar una sierra y regar un prado contiguo. Los herreros iban a buscar el carbón para las fraguas a las máquinas del tren, en Lugo, desde aquí hasta Laxosa llevaban los sacos que necesitaban y al llegar a Laxosa los tiraban y después bajaban ellos, muchas veces en marcha.
  • El mazo estaba especializado en la preparación de material para la posterior producción de fouciños (hoces). En los años 60 y 70 se empezaron a comercializar “martinetes” eléctricos que sustituyeron al tradicional mazo, dando autonomía al herrero y abaratando los gastos de producción. A los martinetes hay que añadirle la utilización cada vez más abundante de las máquinas segadoras que apartan poco a poco el uso de los fouciños.
  • Reconstrucción del Mazo de Santa Comba. Fuente: Archivo María Castaña

  • Hasta hace poco en las orillas de los ríos había numerosos lavaderos y zonas de baño , ya que no había agua corriente en las casas.
  • Técnicas de riego, utilizando pequeños canales superficiales o “regos ” para conducir el agua a las fincas.
  • Formas de aprovechamiento tradicional de pastos, leñas, miel...
  • La coevolución hombre-naturaleza ha dado lugar a una selección durante miles de años de variedades de cultivos adaptados a estas condiciones particulares: variedades de trigo, de centeno, variedades locales de frutales, vides, nabos... y de razas ganaderas: caballo gallego de monte, gallina de Mos...

A lo largo de los ríos también se recoge una rica tradición oral, transmitida durante siglos de padres a hijos, que necesita de quien la escuche y recoja para no caer en el olvido. Se manifiesta entorno a los ríos en la forma de cantigas, leyendas, cuentos, parrafeos, adivinanzas, refranes y dichos populares.

  • Leyenda del “Home-peixe” (Hombre-Pez): “En un punto sin determinar del río Miño, al parecer en Lugo, un home-peixe cruzaba a diario la corriente montado en una arca y con un gorro rojo en la cabeza... ....”
  • Leyenda de la cobra: “No sé si como leyenda se puede dar pero si es cierto que en el Concello de Outeiro de Rei, cerca del río hay un curro que le llaman el Tuxo y allí sé que vivía una serpiente muy grande con alas, antiguamente se que salía de la zona de Raxul (un poco arriba del Piago) y venía volando sobre el río hasta Santa Isabel, después quedaba en el Tuxo y los niños que pasábamos por allí con las vacas teníamos un cierto reparo. Más tarde nos dijeron que eso era un cuento que lo inventara un tal Manolo que también decía que cogía anguilas de 5 quilos, creímos esto porque nos convenía más pero ahora 30 anos después encontramos a otra gente que nos cuenta la misma historia de la serpiente alada lo que da pié a pensar que esa leyenda existió y viene de antiguo ”.

Esta es una de las maneras de transmitir los “saberes tradicionales”, que han evolucionado y demostrado su validez a lo largo de los tiempos. También se transmiten formas particulares de “saber hacer” adaptadas a estos lugares y que han mostrado su validez a lo largo de los tiempos.

La relación "hombre-río" también se refleja en la prosa y poesía dedicadas al río: “Un río con la belleza del Miño, a su paso por Lugo, con esa amplia y solemne curva entre verdes prados, con los caneiros jugando a remansar y a encolerizar el agua, con los alisos hundiendo las raíces en la corriente, con los sauces acariciando apenas la superficie …..” (Jorge de Vivero, del artículo El Miño y los patos).

Por otra parte, en las numerosas ferias locales se puede degustar la gastronomía tradicional, y conocer su variada artesanía entre la que se encuentra la cestería, alfarería y la vestimenta tradicional confeccionada con productos vegetales: lino, y animales: lana cuero. Los “batáns” eran construcciones compuestas por unos mazos que, accionados por la fuerza de una corriente de agua, servían para batir los tejidos de lana fabricados en los telares.

Estos usos y elementos tradicionales han permitido la conservación de la riqueza natural que llevan asociada, permitiendo la coexistencia de distintas formas de vida, animal y vegetal, entre sí, a la vez que se realizaba una explotación racional y sostenible.

Es a partir del progresivo abandono de este componente cultural de la diversidad cuando empieza a disminuir la diversidad biológica debido fundamentalmente a los cambios de uso del suelo iniciados a mediados del siglo pasado, en la década de 1940 - 1950. El modelo de explotación tradicional deja de tener validez en una sociedad cambiante, en la que aparecen nuevas formas de vida.

Es por esto que es un reto la voluntad de recoger todo lo bueno que todavía perdura y darle un giro a un desarrollo mal entendido generador de impactos para mostrar, difundir y transmitir que es posible un desarrollo humano acorde con la naturaleza. En este sentido, el estudio de la etnografía aporta conocimientos sobre el pasado como punto de partida para construir el presente, y fomentar la autoestima sobre estos valores y vivencias populares que, en ocasiones, pueden estar asociados a una vida pasada precaria.

Para conseguir que estas ideas se extiendan a la población es necesario transmitir la visión, el convencimiento de que esto es posible, para ello hay que poner en práctica iniciativas que conduzcan a esta situación objetivo.