Geografia - Características Físicas

Topografía y características de la zona

Altitud máxima: 1215 m en la Sierra de Oribio

Altitud mínima: 100 m en las estribaciones orientales de la Sierra del Xistral.

Para información más detallada véase Plano Topográfico.

Altitudes (m)Superficie (ha)%
75-100172,80,0
100-200354,10,1
200-300764,70,2
300-40021156,75,8
400-500157099,143,2
500-600105157,828,9
600-70047566,413,1
700-80020186,55,6
800-9008109,12,2
900-10002506,50,7
1000-1100450,10,1
1100-1200143,40,0
1200-13001,60,0
TOTAL363668,8100.0

En el territorio de Terras do Miño se distinguen dos de las principales unidades geomorfológicas de Galicia:

  1. La meseta de Lugo y
  2. las Sierras Septentrionales.

La meseta de Lugo constituye una zona deprimida, ligeramente hundida respecto a la orografía poco definida que la circunda. En ella pueden distinguirse cuatro subunidades:

  • los rebordes montañosos que sirven de límites oriental y occidental,
  • las formas de aplanamiento o amesetadas a distintos niveles,
  • las depresiones terciarias
  • y los valles fluviales que se encajan en el conjunto y que contribuyen a fragmentar las superficies de aplanamiento

Los rebordes montañosos. La meseta está delimitada en su parte norte por las sierras septentrionales y un conjunto más heterogéneo de montañas, entre las que destaca el cordal de Neda y A Corda. (véase plano Topográfico)

Al este el límite viene marcado por los primeros alineamientos que constituyen el conjunto de las sierras orientales lucenses, orientadas en general de norte a sur (Serra do Pousadoiro, Serra de Meira, Serra do Mirador, Serra da Vaqueriza y la Serra de Oribio).

Al oeste, la divisoria se encuentra formada por la rama más septentrional de la llamada dorsal occidental gallega, formada por un conjunto de sierras orientada de norte a sur y cuya línea de cumbres sigue, en término general el actual límite administrativo entre las provincias de Lugo y A Coruña. Estas sierras (Serra da Loba, Cordal de Montouto, Serra da Cova da Serpe, Serra do Careón y Serra do Farelo) constituyen la divisoria de aguas entre las cabeceras de los tributarios del Miño, por un lado, y las de los ríos que desembocan directamente en el Atlántico (Mandeo, Tambre, etc.).

Todas estas sierras deben su trazado fundamental a la tectónica, independientemente de los materiales que predominan en cada una de ellas y tienen, en general, cumbres aplanadas por la erosión.

Las superficies de aplanamiento. Están constituidas por superficies de erosión extensas, elaboradas a lo largo del terciario sobre materiales antiguos, y ligeramente basculadas en sentido ascendente cara al sur. Estas superficies amesetadas predominan en el área estudiada, de ahí el nombre de la meseta lucense.

El primer nivel situado entre 540 y 580 m. se extiende por los municipios de Xermade y Guitiriz, se prolonga hacia el sur por los municipios de Friol, Begonte, Outeiro de Rei y Lugo, y se extiende hacia las sierras orientales por los municipios de Castroverde, Castro de Rei y Pol. Este nivel entra en contacto con otro situado a menor altitud, en torno a los 450 m, situado en la parte occidental de la Terra Chá.

En las proximidades de las sierras orientales se distingue otro nivel de aplanamiento superior, alrededor de los 700 m de altitud, junto a Meira, extendiéndose de manera discontinua hasta la depresión de Sarria.

Al acercarse al extremo sur de la cuenca las superficies de aplanamiento se van elevando hasta situarse cerca de los 600 m en los municipos de Guntín, Láncara y O Páramo. El progresivo encajamiento del río Miño es una prueba de este basculamiento.

Las depresiones terciarias son áreas más o menos extensas que tienen en común una menor altitud (en el contexto de las superficies de aplanamiento), la topografía totalmente plana o casi, y los materiales sedimentarios recientes que las componen.

Ejemplos de estas áreas son la braña de Boedo, en Guitiriz y la cuenca de Roupar al NO, cubierta por depósitos aluviales; la parte oriental de Terra Chá, situada a 400-420 m, caracterizada por la presencia de materiales de drenaje difícil y la abundancia de lagunas pequeñas (Bardancos y Cospeito).

Los valles fluviales. Esta subunidad de la meseta de Lugo está formada por los numerosos cursos de agua que forman la cuenca alta del río Miño. Éstos ayudaron a degradar los distintos niveles de las superficies de aplanamiento, trazando valles de vertientes suaves y poco profundos, divagando sin encajarse apenas en las

depresiones terciarias y encajándose cada vez más conforme se acercan al sur de la cuenca.

Las sierras septentrionales aparecen representadas en el área de estudio por las estribaciones de la Serra da Carba (905 m) y especialmente por la Serra do Xistral; estas sierras marcan la divisoria de aguas entre los ríos cantábricos y la cuenca alta del río Miño.

La Serra do Xistral, localizada en el núcleo central de las sierras septentrionales, está constituida por un conjunto de sierras menores siguiendo una orientación NNE-SSO y en el que se alcanzan las mayores cotas en O Cadramón(1060 m), Seixo Branco (1057 m), Chan do Lamoso (1039 m), Xistral (1036 m) y Lombo Pequeño (1015 m).

Se caracteriza por un relieve abrupto cuya configuración es debida además de a la diferenciación litológica (presencia de esquistos, pizarras, cuarcitas…), a la acción fluvial, la dinámica tectónica y a los cambios climáticos, entre los cuales debe destacarse las actuaciones de la morfogénesis glaciar y periglaciar. La dinámica tectónica a la que se ha visto sometida esta sierra ha determinado también la existencia de varios sistemas de fallas y fracturas que, especialmente en las áreas graníticas, han condicionado en gran medida la instalación de la red fluvial y de losvalles.

Destaca la presencia de distintas formas del modelado de las zonas graníticas.

Como formas de exhumación presentes pueden citarse (DÍAZ VARELA , 1999): bolos, tors, casttle-kopje, domos y microformas. Por otra parte se han reconocido áreas en las que aparecen alveolos de alteración, así como mosaicos de formas de exhumación con alveolos de alteración.

Los procesos geomorfológicos de tipo glaciar y periglaciar son los que más han determinado la morfogénesis del relieve de las montañas septentrionales. Destaca así la presencia de elementos del modelado glaciar y fluvioglaciar (circos, valles de fondo plano y crestas morrénicas); así como elementos del modelado periglaciar (vertientes regularizadas, vertientes de bloques y glaciares rocosos).

El modelado hídrico y fluvial se ve representado con la presencia de charcas, cárcavas, furnas, terrazas fluviales, conos de deyección, saltos de agua y valles fluviales encajados.

Por otra parte, la mayor parte de la Serra do Xistral aparece recubierta por un manto de potencia variable de sedimentos de diferentes procedencias. En la Serra do Xistral se han reconocido varios tipos de formaciones superficiales: depósitos glaciares y fluvioglaciares (morrenas, terrazas fluvioglaciares, till), depósitos periglaciares (vertientes de bloques, glaciares rocosos, derrubios, coladas de gelifluxión), depósitos fluviales (terrazas fluviales, conos de deyección) y depósitos orgánicos de gran importancia como son las turberas. En estas montañas de acuerdo con los criterios de RAMIL REGO et al . (1996) se han distinguido los siguientes tipos de turberas: turberas de cobertor, las turberas altas de alveolo, turberas altas de fondo de valles, turberas altas de ladera y turberas altas de obturación glaciar.

La red hidrográfica

El área propuesta incluye casi toda la cuenca alta del río Miño, desde su nacimiento hasta pasada la confluencia con el río Ferreira, en la cola del embalse de Portomarín. Abarca una superficie de 3.321 Km2, más del 90 % del territorio propuesto como Reserva de la Biosfera y un 28 % de la superficie total de la cuenca del río Miño, se encuentra limitada al norte por las sierras septentrionales, al oeste por la dorsal gallega y al este por las sierras orientales, según se ha descrito anteriormente.

El Miño, según la mayoría de los autores, tiene su nacimiento en la sierra de Meira, en el lugar conocido como Pedregal de Irimia a 700 m de altitud, de donde surge un manantial de caudal constante a partir de bloques de cuarcitas ordovícicas, desprovistas de vegetación lo que da lugar a un paisaje muy característico. Véaseplano Topográfico.

Siguiendo criterios geográficos (IZCO , 1.997), las fuentes del Miño se sitúan en el Macizo Galaico-Asturiano (Serra da Carba, Serra do Xistral, Serra da Toxiza, etc.) donde se forman los cauces más septentrionales del Miño; el arroyo Casal, al pie de Pena Goia o Monte Peñote y el arroyo de Labrada en las vertientes de Pena da Mosa.

Los diversos arroyos y cauces formados en la vertientes meridional del Macizo Galaico-Asturiano confluyen finalmente constituyendo los cauces del Trimaz, Madalena, Batan, Arnela, Anllo, Labrada, etc.

Siguiendo el curso del río desde el Pedregal de Irimia, éste se va engrosando con dos regatos: Porto da Pena y Xirómeno hasta formar un cauce definido. Pasada la villa de Meira, a 6 Km de su origen, recibe por la izquierda el caudal de la Lagoa de Fonmiñá. Esta laguna, considerada comúnmente como el nacimiento del Miño, se trata de una surgencia kárstica causada por la existencia de dos bandas calcáreas que cruzan de norte a sur la zona de Fonmiñá.

A partir de este punto el Miño discurre sobre sus aluviones en la Terra Chá. Su curso es amansado y divagante durante los siguientes 50 Km, en los cuales sólo desciende un 0,19% (RÍO BARJA et al ., 1.992), es entonces cuando su curso se hace extremadamente divagante, cambiando repetidas veces de rumbo, abriéndose en

diversos brazos, canales anastomosados y formando islas o lagunas endorreicas. Desde Fonmiñá el Miño toma la dirección NO y va recibiendo los afluentes de Madalena o Miñotelo y Rigueira o Úbeda en su margen izquierda.

A partir del Úbeda el Miño toma la dirección SO entrando en la depresión conocida como As Lamas, zona lacustre formada por sedimentos donde recibe al río Pequeno a su derecha, después de fluir en paralelo 8 Km. Dos afluentes del río Pequeno, el Fontadrao y el Pontiga de más de 5 Km de recorrido se subsumen en la Terra Chá a la altura de la parroquia de Muimenta.

Más adelante se encuentra con el río Azúmara, procedente de las sierras de Monciro y del Mirador, después de que recorra 25 Km.

El siguiente río que se une al Miño es el Anllo: nace en las estribaciones de la sierra da Carba y en sus primeros kilómetros labra un profundo valle, pareciéndose más a los ríos cantábricos que a los de Terra Chá, pero a partir de ellos recupera el fluir divagante de estos ríos y se rompe en dos brazos, el occidental, llamado río Guisande, hacia la laguna de Cospeito y el del este que desemboca en el Miño. Desde este punto el Miño toma dirección SO y recibe al río Lea.

Aguas abajo recibe por la derecha al río Támoga, de 25 Km de longitud, formado por tres brazos: Santavalla, Arnela y Ribeira, el cual pasa junto a la laguna de Cospeito a la que drena.

La laguna de Cospeito es el testimonio más importante de una gran zona endorreica que abarcaba todo el fondo de la depresión de Terra Chá, de lo que se deduce que debió ser un lago del Neógeno por el carácter lacustre de sus sedimentos (RÍO BARJA et al ., 1.992), que se abrió paso al mar por medio del Támoga-Miño. Esta laguna fue objeto de colonización y revalorización agraria para lo cual fue desecada. Posteriormente se han acometido diversos proyectos de restauración que continúan en la actualidad.

A partir del río Támoga, y antes de llegar a Rábade, el río Miño toma dirección sur y se bifurca originando la Ínsua de San Roque (de 106 ha), la más extensa de todo su recorrido, formada por sedimentos terciarios de arcillas lacustres. Una vez pasada la isla se une al río Miño el Ladra, río que drena toda la parte occidental de Terra Chá. Este río es el afluente principal en cuanto a superficie drenada: 889 Km2, seguido de cerca por el Neira: 832 Km2 . Nace en los Chaos de Roupar, donde recibe el nombre de río Trimaz. Este río discurre por esta depresión de forma paralela al río Chamoselo, de la cuenca del Eume, hasta que uno se desvía hacia el norte y otro hacia el sur, sin ningún proceso de captura. Al confluir el Trimaz con el Madalena ya toma el nombre de río Ladra que todavía recibe a los ríos Labrada y Parga por su derecha antes de desembocar en el Miño, después de recorrer 50 Km.

El Miño antes de llegar a Lugo recibe al río Robra por la derecha y a los ríos Narla y Mera por la izquierda. Ya en la ciudad de Lugo acaba la unidad geográfica y morfológica de la Terra Chá, habiendo recorrido el Miño hasta esta ciudad 73 Km con una pendiente media de 0,45% pero, teniendo en cuenta su recorrido sólo desde Fonmiñá la pendiente es tan sólo del 0,19% lo que refleja su carácter divagante.

A partir de Lugo se entra en una nueva etapa, en un nuevo ciclo erosivo: el río, antes divagante y sosegado, toma ahora un carácter más dinámico abriendo un canal cada vez más angosto desde los 40 m de diferencia de altura el agua y la superficie de aplanamiento principal en Martul y Robra a los 70 m en Lugo. Desde aquí hacia el sur, a medida que el nivel de erosión fundamental va ascendiendo, el río se encaja más en el mismo: en el límite del término municipal de Lugo alcanza los 100 m y llega a los 200 m en Portomarín.

Siguiendo su curso el Miño recibe por la izquierda al río Chamoso y, a continuación, al segundo afluente de mayor superficie de la cuenca: el río Neira.

El río Neira nace en Fontaneira a 940 m de altitud. Tiene sus primeros tributarios bastante encajados en la Serra da Portela hasta que llega al valle de Neira de Rei. Recibe por la derecha al río Tórdea y por la izquierda al Sarria volviéndose a estrechar de nuevo al recibir a este río. Cuando desemboca en el Miño, después de recorrer 54,5 Km de longitud, alcanza una diferencia de altura de 60-80 m.

Por último, en la margen derecha próximo al límite del área considerada, desemboca el río Ferreira. Este río nace en la Serra do Careón a 700 m de altitud, recibe el rego Lavadoiro y después de 42 Km desemboca en el Miño.

El área propuesta como Reserva de la Biosfera comprende en su mayor parte la cuenca alta del río Miño (más de un 90 % de la superficie total) pero en esta área también se encuentran los nacimientos de cuatro ríos más en las cumbres del Xistral. Son los ríos Eume, Landro, Ouro y Masma los cuales representan en conjunto un 8 % de la superficie total.